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La Coctelera

ANOREXIA

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La anorexia es una palabra utilizada por los médicos como un sinónimo a la falta de apetito, inapetencia o ciertos trastornos del estomago.

El primero que hizo una descripción del cuadro anorexia fue Richard Morton, el describió a una paciente de 18 años que presentaba los síntomas como adelgazamiento, dedicación obsesiva al estudio y lo mas importante perdida del apetito.

La anorexia es una patología muy difícil de curar siempre quien realmente se puede ayudar o simplemente salir de esta enfermedad es la misma paciente, la mayoría de pacientes sufren de anorexia nerviosa que en el siglo XX se definía como miedo a engordar y aun en este siglo nos encontramos todavía con este miedo.

Claro esta que la misma sociedad y el mismo estilo de vida que llevamos pueden hacer que las mujeres de ahora quieran verse delgadas y estilizadas tal vez quieren imitar a las grandes modelos para que de esta manera puedan atraer al sexo opuesto, esto también puede ser cultural aunque en algunas culturas un cuerpo de mujer abundante era signo de lujo, la delgadez era símbolo de muerte.

El adelgazamiento se consigue suprimiendo o reduciendo el consumo de alimentos, especialmente "los que engordan" y también con cierta frecuencia mediante vómitos, uso indebido de laxantes, ejercicio físico exagerado y consumo de anorexígenos, diuréticos.

El paciente anoréxico siempre tiene un miedo intenso a subir de peso a pesar que lo este perdiendo de manera alarmante es tan grande la distorsión de la imagen corporal que obliga al paciente a mantener su dieta rigurosa.

La mayoría de pacientes que sufren esta enfermedad no tienen conciencia de la misma, la malnutrición produce alteraciones, síntomas y trastornos: hipotensión, alteraciones de la piel, caída de cabello, trastornos gastrointestinales, también se dan síntomas de ansiedad, depresión y obsesivos. Esta malnutrición también provoca tristeza, irritabilidad, aislamiento social e incluso ideas de muerte y suicidio.

Yo considero que esta enfermedad muchas veces difícil de curar es algo que nos debería interesar a todos ya que  la anorexia se puede desarrollar a causa de muchos factores como la presión social y hasta por la misma influencia familiar a causa de depresiones o trastornos emocionales así que apoyemos y tratemos de entender mejor a las personas que sufren de esta enfermedad y démosle mas importancia a este tema que nos puede tocar a nosotros mismos o quizá a nuestra propia familia.

EL GRAN DILEMA

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Para países consumidores de droga resulta muy fácil hablar de la relación que puede existir entre libertad y  drogas, pero ¿será que muchas de esas personas desconocen las implicaciones de la droga al interior de Colombia? Pues bien, este interrogante ha tratado de ser resuelto de muchas formas y desde muchos puntos de vista, para empezar a hablar de perspectivas y posiciones frente al tema, existen personalidades como la de Milton Friedmad ganador del Nobel de Economía en 1976, a quien solo le importa las representaciones monetarias de la mal llamada “industria” de la droga.
Para Friedman existen más puntos que negativos cuando hablar de legalización de droga se refiere, la moral y la ética  aparecen como grandes opositores de aquellos que insisten en ver puntos positivos relacionados con la droga. Para empezar a hablar del dilema, en el programa America`s Drug Forum él expone de una forma muy práctica los beneficios que generaría Legalizar el uso de la droga en términos económicos donde parece que la moral no tiene cabida.
-Todos sabemos que comer en exceso causa más muertes que las drogas. Si en principio está bien que el gobierno diga: “usted no puede consumir drogas porque eso le hace daño”. ¿Por qué no es correcto decir: “Usted no puede comer en exceso porque le haría daño?- de acuerdo a la afirmación anterior, se trata de decir las palabras de la forma más conveniente, a donde apunta esta afirmación es que la prohibición es la que hace que la droga sea mala.
Afortunadamente en este dilema se presenta un nuevo protagonista, alguien quien a través de una forma directa y quizás impactante, presenta esta problemática ante el mundo. El Vicepresidente Francisco Santos realizó una campaña iniciando en Londres que pretendía de manera cruda mostrar las otras representaciones de la droga. 5 tragedias colombianas, se convirtieron en 5 antídotos de la sobredosis mental en la que muchas personas se encuentran sumidas.
Los componentes principales de estas historias, son también componentes de la droga; El secuestro, el terrorismo, el desplazamiento y muchas otras crudas realidades generadas por la producción, distribución y comercialización de la droga. Estos estremecedores testimonios buscan sensibilizar y mostrar  a las personas que consumen droga, todo el proceso que esta tuvo antes de llegar  a a sus manos, dejando muertos, violencia y terrorismo.
Sin embargo existen otras formas de pensar respecto a la droga, culturalmente algunas comunidades indígenas la utilizan con fines terapéuticos, sanación y rituales de ascenso. En este caso se podría pensar en un uso “adecuado” de la droga, puesto que ellos la cultivan exclusivamente para su uso al interior de su comunidad. Pero cuando de consumo y adicción se trata, hay personas inescrupulosas que acuden a estas comunidades para participar en sus rituales con el único objetivo de alucinar y escapar de su realidad, al igual que sucede con la droga convencional.
Este dilema también es constante en cuanto las personas no acepten que la droga es: Toda sustancia química capaz de afectar las funciones fisiológicas o psíquicas de los seres vivos. Puede crear algún tipo de adicción y desordenes alimenticios y de salud. En Colombia este significado tiene una trascendencia mayor, es evidente que no solo ha alterado las funciones psíquicas de quienes la consumen sino de las demás personas que tienen relación con ella directa o indirectamente.
Parece que las personas se están convirtiendo en adictas  a la indiferencia y a la crueldad y solidarias con esta industria que progresivamente aumenta nuestras estadísticas en muertos, violencia, crueldad y pobreza, la cruda realidad del narcotráfico está reflejada en cifras, en imágenes y en hechos alarmantes…
“En Los espejos de la guerra, se muestra algunas historias relacionadas los 300.000 muertos de la Violencia de los años 50 que dejaron marcado un país que no quería volver a ver el corte de franela, ni los cuerpos decapitados. Pero en menos tiempo de lo esperado, las atrocidades se repitieron, más masivas, más sofisticadas, mejor planeadas y con mayores recursos. Gran parte de las barbaridades que se han cometido en las últimas dos décadas se está conociendo gracias a la desmovilización de los grupos paramilitares y a que muchos de los perpetradores están declarando ante los fiscales de justicia y paz sus crímenes. También, y de manera creciente, las víctimas que se sienten respaldadas aunque sea medianamente por la institucionalidad, están rompiendo su silencio.
Masacres como la de san José de Apartadó en Uraba,el caso del Iguano,  Steven y otras historias atroces parecieran que quedaron en la impunidad, sin embargo, en la actualidad a través de muchas desmovilizaciones y revelaciones de estas crueles historias las personas que tuvieron relación sienten aunque sea un poco, el respaldo de su gobierno en busca de la justicia y verdad.
El problema es cuando a alguien en representación de un gobierno se le ocurre hacer legal el uso y compra de la droga, legitimando al mismo tiempo las situaciones relacionadas con estas sustancias. Estas personas se convierten un momento dado en legitimadores de los conceptos derivados del consumo. Por esta razón, se requiere pensar en la droga como lo que es, en una sustancia que año tras año, genera violencia, pobreza, muerte y que por más que la gente consumidora pretenda que legalizando su uso se va a disminuir las estadísticas, para nadie en Colombia es un secreto el legado que ha dejado el narcotráfico, así mismo, la gente en el extranjero, sobre todo en los países consumidores conocen lo que pasa al incrementar su producción y consumo.
Finalmente, “si no es posible acabar con la fiera (la guerra), por lo menos hay que intentar domarla” esta cita  sacada del articulo Cerrar Heridas de  la revista Semana  resume en conclusión, la tarea de aquellos dirigentes, que cuentan con participación política en la búsqueda del emancipamiento y disminución de esta problemática mundial. El juicio respecto al tema es totalmente personal, claro que la experiencia es determinante para formar juicios, pero más que determinar una postura entre el bien y el mal, es salir del dilema de ver lo bueno o lo malo en la droga, se trata de ser determinantes con la vida de las personas para protegerla y garantizarla, la pregunta es: ¿A que persona le gusta ver a su nación desangrarse?

BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DE COLOMBIA

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Desde los primeros años de nuestra educación siempre nos enseñaron que una de las principales fechas de nuestra historia es el 20 de julio de 1810, fecha que identifica la independencia colombiana. Sin embargo, también se escucha decir a muchas personas que la fecha real de nuestra emancipación es el 7 de agosto de 1819, día que dio lugar la Batalla de Boyacá.

Las personas que están de acuerdo con la primera fecha argumentan los actos y reuniones democráticas que se realizaron, en las que se estipularon, en términos políticos, la independencia de nuestros territorios y se estableció que serían gobernados por sus habitantes, por los criollos. Por lo tanto, la Independencia tuvo un carácter político y no militar.

Pero quienes piensan que la fecha real de independencia es el 7 de agosto también tienen razón, ya que fue la batalla de Boyacá la que nos liberó militarmente de la dominación española.
 
Pero sin tener en cuenta la fecha exacta de nuestra independencia, lo realmente importante es reflexionar sobre los doscientos años de nuestra independencia, por lo tanto, debemos observar, así sea a grandes rasgos, en que ha avanzado nuestro País y cuáles son los problemas que siguen vigentes.

A mi parecer, Colombia tiene muchas fortalezas, su democracia, una de las más antiguas y dinámicas de Latinoamérica; nuestro país ha avanzado en organización social, en organización civil, en la capacidad participativa que tienen las comunidades (incluidas las indígenas), en economía, en comercio internacional, en educación, solo por mencionar algunos temas.

Sin embargo, nuestro país no supera aún dos problemas graves: el primero es el problema de la violencia, es una nación que ha pasó parte del siglo XIX en guerras civiles; así mismo el siglo XX estuvo inmerso en guerras políticas, principalmente entre conservadores y liberales,  además, como si fuera poco en los últimos veinte años ha presenciado uno de sus peores conflictos internos: guerrilla, paramilitares, narcotráfico, parapolítica, terrorismo, sicariato y todas las combinaciones imaginables.  Este conflicto ha dejado un sinnúmero de muertes, algunas entidades calculan doscientos, otras trescientos mil muertos.

De otro lado, tampoco hemos avanzado lo suficiente en alcanzar la igualdad: hace doscientos años los criollos se levantaron porque querían ser iguales a los Españoles, tener los mismos derechos y libertades, querían ser autónomos, querían gobernar sus propios territorios, llámense ahora Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Panamá.

Los problemas que tienen que ver con la igualdad aún persisten, existe la discriminación hacia las minorías étnicas, discriminación por el pensamiento o la orientación política, por la clase social y hasta por la orientación sexual. La riqueza está concentrada en unos pocos, mientras la mayoría de la población es pobre, no goza de beneficios, Colombia tiene un porcentaje muy alto de familias en la pobreza y eso todavía no lo hemos logrado a pesar de doscientos años de luchar por la igualdad.

De acuerdo a lo anterior, después de doscientos años de independencia, Colombia es todavía un país que no logra instaurar una  estabilidad en términos de paz, tranquilidad y convivencia, pero sobre todo no logramos "independizarnos" de la desigualdad,  podría decir que aún nos falta trabajar mucho para alcanzar la verdadera independencia social, pero también creo que nuestro pueblo algún día la alcanzará y nuestros hijos seguramente la gozarán.